viernes, 30 de septiembre de 2011

Tengo un primo.




Hoy desperté y no quería despertar, sabía que si lo hacía no tendría un día muy soleado.

Soné que despertaba tarde para ir a trabajar y hacía de todo por excusarme y poder llegar mas tarde, inventar vomitos o fiebre quizás, porque una pata rota era ya muy complicado.

Soné que estaba mi primo con un amigo en casa y que habían despertado luego de una pequeña fiesta la noche anterior.
Soné que me sentí feliz de ver a mi primo parado en el balcón y a su amigo preguntándome porque estaba preocupada, les conté.
Le dije que había dormido tarde por quedarme viendo televisión y no tenía ganas de trabajar, el me respondió que anoche cuando habían llegado escucharon la televisión pero pensaron que estaba dormida y efectivamente le dije, me quede dormida con el televisor prendido.

Mientras teníamos esa ligera charla yo andaba barriendo mi cuarto y ellos bajaban las escaleras hasta ubicarse a mi lado.

Lamentablemente solo fue un sueño y para colmo si desperté tarde para ir a trabajar.

Extraño mucho a mi primo Paulo, este viaje a chile fue como reencontrarnos y fortalecer la energía, el amor y la confianza que nos une. Me hacía mucha falta estar con él y conversar, tuvimos experiencias únicas, aventuras se podrían decir, fue un viaje lleno de señales y millones de lecciones, buenas lecciones.

Lo extraño mucho y quiero volver, sé que voy a volver.

Tengo nostalgia y tengo pena, nostalgia de querer volver a estar donde estuve y pena de no estarlo.

Mi primo es una buena compañía, la mejor de la mejor, es un compañero de vida y guerra, es cómo un hermano, un amigo, un cómplice.

1 comentario:

  1. Ninguna de tus predicciones falló. Vi en sus ojos los tuyos y en su frescura mucho de ti, amiga mía.

    No dejo de confiar en ti, ¿sabes?
    Abrazo enorme.

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He vuelto.

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