
Me preguntas como es eso del Muy Muy y te respondo "Averigua :)".
El Muy Muy es un crustáceo de aspecto desagradable, cuando vas a la playa y te paras en la orilla si gustas puedes meter la mano en el momento en que se retira el mar y al sentir un cosquilleo verás que lo que sacaste fueron esas pequeñas criaturas con patitas que no se dejan de mover.
Una vez escuche que se hacían sopas y hasta ceviche, y no descarto el pequeño recuerdo de alguna vez haberlos comido.
Pero cuando te dije "no te creas el Muy Muy" no fue por el crustáceo, fue porque siendo tu consiente de cómo te idealicé no tienes que fingir conmigo soberbia para verte más atractivo de lo que ya eres, y al iniciar una conversación y ser yo quién da el primer paso no estoy suplicando atención.
Normalemente las personas suelen ponerse nerviosas después de un fugaz encuentro amoroso con tragos de más o tal vez un encuentro amoroso inesperadamente pre meditado, el caso es que sea cual sea el motivo de ese encuentro carnal siempre hay un antes, un durante y un después.
"Antes" Todo es ji ji ji, ja ja ja, las copas vienen, los besos van, el estado etílico en el que nos encontramos nos hace decir y hablar sin pelos en la lengua. Te miro, sonrío, caminamos de la mano. Te casaste conmigo como parte de una broma a los amigos (bueno, tus amigos), y hasta inventaste un anillo. Pero antes que nada, todo empezó cuando me animé a buscarte luego de haberme quedado dormida unas cuantas noches atrás. Conversamos, te pusiste nervioso (¡hasta tumbaste una maceta!) y jugamos cartas. Horas después estaba en el escenario mirándote bailar y al bajar baile contigo. Los besos que nos dimos me hipnotizaban, eran radicales, de la euforia de una cumbia a la suavidad de tus labios y el roce de tu lengua, instantáneas burbujas que nos envolvían en un roce de tiempo indefinido. No dude en desaparecer a tu lado.
"Durante" La delicia de tus besos ponían mi piel de gallina y por lo que pude percibir la tuya también, siguieron los abrazos y empezó a nacer en mi algo parecido a una ilusión, en ese espacio reducido con cuatro paredes, desorden de ropa, libros y más, sobre una cama de plaza y media es un poco difícil detener la adrenalina y la conexión se hace cada vez más intensa, es el contacto de la piel con otra piel, es dejar de lado el pudor y enseñarte tal cual, como viniste al mundo, el cuerpo con sus defectos y sus virtudes, la capa que te envuelve el esqueleto, ese contacto es confiarle a alguien lo más puro y escondido que tienes (físicamente hablando), no es cualquier contacto, no es como darte un beso y no verte más, es darte mis senos, mi piernas, mi vagina. Es un contacto especial y espacial que en el "después" no puede olvidarse por olvidar.
"Después"Amanecí contigo y vencí el miedo de mirarte dormir y verte babeando la almohada (si lo hubieras echo me hubiera reído, tal vez tú lo hiciste conmigo la primera vez), tenía que irme a recoger mi maleta porque esa noche partía y no sabía cómo despertarte, te acaricie la cabeza y creo que lo logré, automáticamente te sentaste y me ofreciste un vaso de agua, conocí un poquito más de ti, suficiente para sacar una línea y sentir un gusto. Me contaste de tu tesis y te admiré, me contaste de las fotos que vi y me diste ternura, movías el pie con la música que sonaba en la radio y me encantaba como me contabas mientras me abrazabas sentado en la cama algunos datos curiosos de unos cuantos artistas. me gusto tu desorden, tu pelo revuelto y ese humor negro y rebelde que podría decir te caracteriza, me gusto tu casa, tu balcón, la vista desde la ventana gigante sobre tu cama a los restos de lo que fue una iglesia evangélica. Me gustaron millones de cosas más que no escribo por lo delicioso que es recordarlo, cosas que son solo para mí.
Me acuerdo con claridad el tono de tu voz cuando te despediste y me dijiste mientras subía a la micro "Chau palomita rica" jajaja, yo solo reí y me fui pensando en lo pequeño y poco duradero que fue el placer de estar a tu lado (claro también miraba las calles con atención para no olvidarlas y hacía memoria de lo que había sido el viaje para llevar las moralejas).
Hoy en día, un después más allá de un "después" el único contacto que tengo contigo es por esa página web que te atrapa en un laberinto fácil de malinterpretar llamado: Facebook. contacto a través de una fría pantalla solo con escribir. Tu allá con tu vida y yo aquí con la mía, lo más distante después de aquel encuentro, vidas como en un universo paralelo, ni tu ni yo tenemos idea de dónde caminamos, que pensamos ni que comemos, pero así en la lejanía guardamos esa dulzura indescriptible que solo nuestros cuerpos sienten cuando recordamos los besos.
Si te dije "No te creas el Muy Muy" fue para que no pierdas la humildad que te caracteriza, esa ternura envidiable que desparramas con cada torpeza, para que lo que conoces de mi no solo quede en lo que viste esas noches, para que tomes en cuenta que las cosas especiales pasan por algo, para mí, es como magia.
No te creas el muy muy que aquí hay alguien que no te habla por hablar, que no te piensa por pensar, no me incluyas en la canasta de fans que escriben en tu muro y mucho menos me recuerdes como algo pasajero similar a algo ya vivido.
Tu eres especial así que no te creas el muy muy que para bailar tango se necesitan dos.